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Hace 45 años el ruso Alexei Leonov dio la primera caminata espacial

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Hoy, 18 de marzo, se cumplen 45 años desde que el primer hombre salió al espacio: Alexei Leonov, uno de los dos cosmonautas rusos de la nave Vosjod 2. Quien le acompañaba era el capitán y piloto principal de la nave, Pavel Belyayev, presto a brindar apoyo en cualquier momento.
Hace 45 años el ruso Alexei Leonov dio la primera caminata espacial

Hoy, 18 de marzo, se cumplen 45 años desde que el primer hombre salió al espacio: Alexei Leonov, uno de los dos cosmonautas rusos de la nave Vosjod 2. Quien le acompañaba era el capitán y piloto principal de la nave, Pavel Belyayev, presto a brindar apoyo en cualquier momento.

Leonov abandonó la nave por 23 minutos y 41 segundos, pasando la mitad de este tiempo en movimiento libre a unos 5 metros de la nave.

“Al abrir la escotilla vi un cielo lleno de estrellas brillantes y la Tierra completamente redonda. Toda Europa estaba debajo de mí. Había mucho silencio, un silencio absoluto, todo estaba muy quieto. Tenía una sensación muy rara, imposible de imaginar”, diría años después recordando aquel legendario vuelo.

Otro recuerdo suyo quedó reflejado en sus numerosos cuadros (Leonov además es conocido en Rusia como un pintor). En aquellos momentos la nave estaba sobrevolando Siberia.  

Leonov en Bélgica, foto AFP, Daniel Willam

 

Mucho en aquel vuelo era todavía terra incognita, incluso el largo de la cuerda que debía unir al cosmonauta con la nave. Según contó el mismo Leonov, se decidió hacerla de cinco metros, porque… alguien dijo que 15 era demasiado y desde 10 no se vería la nave. En fin, se optó por la cifra media de 5.

La salida al espacio empezó durante la segunda vuelta de la nave alrededor de la Tierra. Desde el tablero de control Belyayev abrió la escotilla a la cámara de la compuerta. Según los planes, el cosmonauta iba a estar unido con su nave mediante un cordón umbilical. El cordón iba a suministrarle oxígeno y una línea de comunicación con el comandante y el control de Tierra.

La nave Vosjod alcanzó la órbita con éxito el 18 de marzo de 1965. La tripulación comenzó a preparar la caminata espacial. El comandante Belayev ayudó a Leonov a preparar su mochila de emergencias y acoplar el cordón.

Leonov salió sin contratiempos por la escotilla despresurizada y abandonó la nave. “Me sentía bien e iba informando lo que veía”, señala. Sin embargo, a los 10 minutos de paseo el cosmonauta descubrió un problema. “El traje espacial se estaba comportando de una forma muy diferente de como lo había hecho en la Tierra”.

Alexei Leonov en una exposición personal de sus cuadros, foto RIA Novosti,


El traje se hinchaba, dificultando los movimientos y tirando de sus manos y pies hacia afuera del traje. En el momento que Leonov estaba dispuesto a regresar a la nave las cosas se salieron de control.

“A pesar de que había un buen ajuste, mis pies se salían de las botas del traje y mis manos de los guantes”, recordó Leonov. “El trabajo se volvió imposible, traté de agarrar las asas [de la escotilla] pero mis dedos no funcionaban porque no se ajustaban a los guantes y se iban a doblar delante de mí."

Además, la escafandra se hinchó tanto que ya no cabía por la escotilla. En ese momento Leonov, sin consultar con el control de Tierra, decidió bajar la presión interna del traje en un 200%. “Decidí que había respirado oxígeno suficiente para evitar que el nitrógeno provocase burbujas en mi sangre (la tristemente célebre narcosis de nitrógeno que sufren los buceadores)”, dijo.

Además, Leonov desobedeció el procedimiento normal de regreso a la nave (entrando primero con los pies). A esto se sumó que su temperatura corporal se incrementó en casi 2ºC durante su actividad extravehicular.

Pero ni el exitoso regreso de Leonov puso fin a las aventuras de la tripulación, ya que el sistema automático de control de descenso se estropeó y Beliaev tuvo que asumir el control manual de la nave, elegir un lugar de aterrizaje y encender los motores de descenso en el momento preciso.

Esto tampoco fue fácil,puesto que el control manual era imposible estando los cosmonáutas sujetados en los sillones de descenso, a 90º del tablero de control. Mientras Pavel Belyayev conectaba el tablero en modo manual y orientaba la nave para después regresar a su sillón, pasaron unos 22 segundos, hecho que al final desembocó en una desviación de 165 kilómetros al noreste.

Al aterrizar, Leonov y Belyayev se dirigen al lugar donde les espera helicóptero, foto RIA Novosti, Nikolay Makarov

Al fin y al cabo la nave aterrizó en la taiga, lejos de zonas habitadas y además en condiciones invernales.

Los grupos de rescate tardaron tres días en encontrarles, pero el helicóptero no pudo aterrizar en el bosque. Se pudo preparar una pista de aterrizaje tan solo a 9 kilómetros de su paradero. Los socorristas y cosmonautas llegaron a ese sitio en esquíes.

Más tarde, en 1975, Leonov formaría parte, por el lado soviético, de la célebre misión Apollo-Soyuz 19.

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