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Legado de la Guerra Fría: ¿Por qué EE.UU. todavía tiene un arsenal de armas químicas?

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Rusia terminó la destrucción de su armamento químico en 2017, pero los estadounidenses aplazaron su fecha límite hasta finales de 2023.
Legado de la Guerra Fría: ¿Por qué EE.UU. todavía tiene un arsenal de armas químicas?

En los últimos años, la destrucción de armamento químico suscitó un interés especial en la comunidad internacional, principalmente a raíz de los informes sobre el uso de armas químicas en Siria, aunque de manera oficial Damasco liquidó todo su arsenal de ese tipo en 2013.

El tema cobró mayor actualidad en las últimas semanas, después del envenenamiento del ex agente doble Serguéi Skripal y su hija Yulia en Reino Unido. A pesar de que Londres se apresuró a culpar a Moscú, no ha sido capaz de presentar pruebas para apoyar sus acusaciones.

Expertos internacionales certificaron la destrucción completa de las armas químicas de Rusia en 2017. Mientras tanto, Estados Unidos retrasó esa medida hasta finales de 2023. 

Plazos pospuestos 

EE.UU. firmó la Convención sobre Armas Químicas en 1993, aunque no entró en vigor hasta 1997, cuando fue ratificada por el Congreso norteamericano. En los siete años posteriores, Washington cumplió todas las etapas previstas en el documento y eliminó un 45 % de sus municiones. No obstante, no pudieron terminar el proceso ni para la primera fecha límite (2007) ni para la segunda, en 2012. 

Michelle Baldanza, una portavoz del Pentágono, ha declarado a RIA Novosti que "EE.UU. sigue trabajando para lograr un avance notable en el camino hacia la destrucción completa de nuestras municiones químicas" y ha asegurado que "hemos eliminado más del 90 %", con la intención de terminar los trabajos en la fecha prevista: diciembre de 2023.

Esa vocera ha indicado que los estadounidenses realizan esos trabajos en Pueblo (Colorado) y Richmond (Kentucky). En el primer lugar destruirán 3.131,12 toneladas, mientras que en el segundo terminarán con otras 465.

Para realizar esta misión, el presupuesto de Defensa de EE.UU. fue de 551 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2017. Al año siguiente sumó más de 991 millones y para 2019 el Pentágono solicita 993 millones.

Riesgos y dificultades

En este proceso, EE.UU. se enfrentó a varias dificultades, según ha explicado Paul Walker, el director del programa de Seguridad y Sostenibilidad Medioambiental de la Cruz Verde Internacional, una ONG que fundó en 1993 el expresidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, y tiene filiales en 30 países del mundo.

En primer lugar, "la mayor parte de las reservas de armas químicas de EE.UU. se encontraban precisamente en forma de armamento —no en depósitos o toneles— y llevaban sustancias explosivas y combustible, lo que hizo su desmilitarización más difícil y peligrosa", ha señalado Walker.

Otro problema fue el hecho de que Washington tenía que acordar sus acciones con las autoridades estatales y municipales, porque eran trabajos relacionados con cuestiones de sanidad y medio ambiente. Además, después de los atentados del 11-S, las municiones se tuvieron que trasladar a búnkeres protegidos para evitar que cayeran en manos terroristas.

Finalmente, el alto costo de los trabajos: "crecieron de los 2.000 millones de dólares iniciales hasta más de 40.000 millones", ha precisado este especialista, quien ha recordado que el Congreso de EE.UU. "asignó más de 2.000 millones de dólares anuales durante los últimos 20 años y ese era el límite".

Washington destinó 1.200 millones de dólares adicionales para ayudar a Rusia a destruir su arsenal de armas químicas, cantidad que se sumó a los 1.000 millones que aportaron otros países. "El coste total del programa ruso rondó los 10.000 millones de dólares debido a la sencillez de su armamento" —sin sustancias explosivas ni combustible— y al hecho de que la mayor parte de sus municiones "se encontraban en almacenes sin embalaje, lo que hizo que resultara menos costoso y arriesgado y más rápido", ha detallado Paul Walker. 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, denunció que EE.UU. no cumple sus obligaciones en cuando a la destrucción de armas químicas y es el único y más poderoso poseedor de armamento de destrucción masiva de este tipo. En cuanto al aplazamiento de la fecha límite hasta que termine 2023, el mandatario ruso expresó que "para un Estado que se proclama a sí mismo campeón en el ámbito de la no proliferación y el control del armamento, no es serio".

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